Los gatos tienen fama de ser animales adaptados al calor. Evolutivamente, descienden de felinos del desierto y toleran temperaturas más altas que los perros. Pero eso no los hace invulnerables: cuando el calor es extremo o no tienen acceso a lugares frescos, también pueden sufrir un golpe de calor, especialmente los gatos mayores, con sobrepeso, de razas braquicéfalas (como el persa) o con enfermedades previas.
Conocer cómo se refrigeran los gatos y qué signos indican que están en riesgo puede salvarles la vida.
Cómo regulan la temperatura los gatos
Los gatos tienen varios mecanismos para mantenerse frescos:
- Se lamen el pelo: la saliva al evaporarse enfría su cuerpo, igual que nos sudamos nosotros.
- Buscan superficies frescas: suelos de cerámica, zonas de sombra o espacios elevados con ventilación.
- Reducen la actividad: en verano, los gatos duermen más y se mueven menos en las horas de más calor.
- Jadean levemente cuando tienen mucho calor (aunque es menos habitual que en perros).
Sin embargo, estos mecanismos tienen límites. Si el ambiente es muy cálido o húmedo, o si el gato no puede moverse libremente para buscar un lugar fresco, la termorregulación falla.
Señales de que tu gato está sufriendo el calor
Señales leves
- Jadeo visible (poco habitual en gatos sanos)
- Babeo o salivar en exceso
- Inquietud, cambio de postura frecuente
- Exceso de acicalamiento (intentar refrescarse)
- Letargia más pronunciada de lo habitual
Señales graves (emergencia veterinaria)
- Jadeo muy intenso con la boca abierta
- Encías de color rojo oscuro o azulado
- Vómitos o diarrea
- Temperatura rectal superior a 39,5°C
- Pérdida de coordinación, tambaleo o desmayo
Si observas signos graves, traslada a tu gato a un lugar fresco de inmediato, mójale el pelo con agua tibia (no helada) y lleva al veterinario de urgencias.
Consejos para mantener a tu gato fresco en verano
Acceso a agua fresca siempre
Los gatos beben poco de forma natural. En verano, mantener varios cuencos de agua fresca en distintos puntos de la casa es fundamental. Las fuentes de agua con recirculación son más atractivas para muchos gatos y estimulan el consumo.
Introduce más comida húmeda en la dieta
La comida húmeda contiene entre un 70 y un 80% de agua, lo que contribuye directamente a la hidratación. En verano, aumentar la proporción de húmedo en la dieta es una medida sencilla y muy efectiva.
Crea zonas frescas en casa
Asegúrate de que tu gato tiene acceso a habitaciones con suelo fresco (baldosas, mármol), ventilación natural o aire acondicionado. Las esterillas refrigerantes de gel también funcionan bien con muchos gatos.
No lo dejes en balcones o habitaciones sin ventilación
Un balcón soleado sin sombra puede alcanzar temperaturas extremas. Si tu gato tiene acceso al exterior o a zonas al sol, asegúrate de que siempre pueda refugiarse en un espacio sombreado.
Gatos de interior vs. exterior en verano
Los gatos de interior están más controlados, pero hay que vigilar la temperatura de la casa si nadie está en ella durante el día. Los gatos de exterior tienen más opciones para buscar lugares frescos, pero también están expuestos a más riesgos: tráfico, otros animales y fuentes de agua contaminada.
Razas especialmente vulnerables
Algunas razas requieren más atención en verano:
- Razas braquicéfalas (persa, exótico de pelo corto, himalayo): problemas respiratorios similares a los bulldogs.
- Gatos con sobrepeso: más difícil disipar el calor.
- Gatos mayores o con enfermedades crónicas: menor capacidad de adaptación.
- Gatos con pelo largo y denso: mayor riesgo de sobrecalentamiento.
Alimentación de verano: hidratación desde dentro
En OnlyFresh encontrarás recetas de comida húmeda para gatos de marcas como Amanova, Harper and Bone y TrovetPlus, elaboradas con ingredientes de alta calidad y sin aditivos innecesarios. Incorporar estos alimentos en la dieta estival es una de las formas más fáciles de contribuir a la hidratación diaria de tu gato sin que apenas lo note.