Mastín Tibetano
Caracteristicas







Origen del Mastín Tibetano
El origen del Mastín Tibetano se pierde en la noche de los tiempos. Se cree que es uno de los ancestros de todos los perros de montaña y mastines del mundo, con una historia que se remonta a más de cinco mil años en la meseta tibetana. Durante siglos, fue criado por nómadas y monjes budistas para guardar rebaños, aldeas y monasterios en condiciones extremas: fríos glaciales, altitudes elevadas y terrenos inhóspitos que habrían doblegado a cualquier otra raza. Se dice que Marco Polo, en su viaje a Asia, describió perros «tan grandes como burros» que podrían corresponder a esta raza.
Durante siglos, el Mastín Tibetano permaneció prácticamente desconocido fuera de Asia Central. Fue en el siglo XIX cuando empezaron a llegar los primeros ejemplares a Europa, obsequiados como regalos diplomáticos a reyes y aristócratas. La Reina Victoria recibió un ejemplar en 1847, y el Príncipe de Gales también tuvo varios. Sin embargo, no fue hasta el siglo XX cuando la raza comenzó a criarse de forma sistemática fuera de su país de origen. Hoy en día es apreciada en todo el mundo, aunque sigue siendo una raza poco frecuente.
Características y aptitudes del Mastín Tibetano
El Mastín Tibetano es un perro de gran tamaño y apariencia imponente, con una estructura sólida y musculosa bajo una capa de pelo larga, densa y con subpelo abundante. Los machos desarrollan una melena leonina especialmente llamativa alrededor del cuello y los hombros. Su cabeza es ancha y poderosa, con ojos de expresión profunda y algo melancólica. El pelaje varía del negro al leonado, pasando por el marrón y el gris, con frecuentes marcas fuego sobre los ojos, el hocico y las extremidades. Es un perro que, simplemente, impresiona.
En cuanto a carácter, el Mastín Tibetano es un perro independiente, sereno y con una personalidad muy marcada. No es obediente por naturaleza, sino reflexivo: decide cuándo actuar según su propio criterio, lo que lo hace difícil de adiestrar mediante métodos tradicionales basados en la jerarquía. Se muestra distante con los desconocidos y protector hasta el extremo con su familia y su territorio. Su instinto nocturno de vigilancia es muy activo, por lo que puede ladrar durante la noche si hay estímulos externos. Es una raza para personas con experiencia y paciencia.
Cuidados del Mastín Tibetano
El Mastín Tibetano necesita espacio. No es un perro para pisos ni para entornos urbanos pequeños: lo ideal es una casa con jardín bien vallado donde pueda moverse con libertad y ejercer su instinto guardián. El ejercicio diario es necesario, pero moderado: dos paseos al día de duración media son suficientes para un adulto. De cachorro, hay que evitar el ejercicio excesivo o los saltos que puedan comprometer el desarrollo de sus articulaciones, ya que su madurez física es lenta y no alcanza el tamaño adulto hasta los tres o cuatro años.
El pelaje requiere cepillados frecuentes durante todo el año y una atención especial en la época de muda anual, generalmente en primavera, cuando pierde el subpelo en grandes cantidades. En esos momentos, el cepillado diario es imprescindible para evitar enredos y facilitar la renovación del manto. La alimentación debe ser de alta calidad, con raciones ajustadas a su peso y nivel de actividad, evitando el sobrepeso que agravaría los problemas articulares. Dado su metabolismo lento, come menos de lo que su tamaño haría suponer.
Enfermedades más comunes en los Mastín Tibetano
La enfermedades más común en el Mastín Tibetano es la displasia de cadera, una malformación articular hereditaria que puede provocar dolor crónico y reducir la movilidad con la edad. La selección genética responsable por parte de los criadores y el control del peso durante toda la vida son las mejores herramientas preventivas. La fisioterapia y la suplementación con condroprotectores ayudan a gestionar la enfermedad cuando ya está presente.
También puede presentarse hipotiroidismo, una disfunción de la glándula tiroides que provoca aumento de peso, letargia y problemas en el pelaje, y que responde bien al tratamiento hormonal cuando se detecta a tiempo. Los problemas oculares hereditarios, como la displasia de retina o el entropión, también son relativamente frecuentes en la raza. Con controles veterinarios regulares, pruebas de cribado en los reproductores y una dieta adaptada, el Mastín Tibetano puede disfrutar de una vida larga, saludable y llena de dignidad.
Si tienes un Mastín Tibetano, su alimentación debe estar a la altura de su envergadura y su naturaleza única. Dale lo mejor a tu Mastín con la comida para perros de Only Fresh.