Lhasa Apso

El Lhasa Apso es una raza milenaria originaria del Tíbet, donde fue criada durante siglos como perro de interior en los monasterios budistas. De aspecto elegante con su largo pelaje que cae hasta el suelo, es un perro alerta, independiente y con una personalidad mucho más compleja y reservada de lo que su pequeño tamaño puede sugerir.

Caracteristicas

Altura a la cruz
Macho: Pequeño y compacto: cuerpo ligeramente más largo que alto, bien equilibrado y de constitución sólida.
Hembra: Pequeño y compacto: cuerpo ligeramente más largo que alto, bien equilibrado y de constitución sólida.
Peso
Macho: Entre 6 y 8 kg.
Hembra: Entre 5 y 7 kg.
Esperanza de vida
Entre 12 y 15 años. Es una de las razas pequeñas más longevas.
Pelaje
Largo, liso, denso y de textura fina. Cubre todo el cuerpo hasta el suelo, con flequillo sobre los ojos y bigotes.
Color
Dorado, arena, miel, gris, pizarra, negro, blanco o multicolor. Todas las variedades son aceptadas.
Alimentacion
Dieta equilibrada de calidad, controlada en calorías. Especial atención a las alergias cutáneas frecuentes en la raza.
Cuidado y enfermedades
Cepillado diario indispensable para evitar nudos. Baños cada 3-4 semanas. Limpieza regular de ojos y orejas.

Orígenes

El Lhasa Apso es una de las razas de perro más antiguas del mundo, con una historia de más de dos mil años en el Tíbet. Su nombre proviene de Lhasa, la capital sagrada del Tíbet, y de la palabra tibetana «apso», que se refiere a un tipo de cabra montés, en referencia a su pelaje largo y denso. Durante siglos, fue criado exclusivamente en los monasterios budistas y en los palacios de los nobles tibetanos, donde se le consideraba un animal sagrado y de buen augurio. Su función era servir de perro de alerta interior: a pesar de su tamaño, sus agudos sentidos y su ladrido potente lo hacían muy eficaz para avisar de cualquier intrusión.

El Lhasa Apso era un regalo muy valorado entre la realeza y los monjes tibetanos, y rara vez se vendía: se cedía como obsequio a viajeros de confianza. Los primeros ejemplares llegaron a Occidente a principios del siglo XX, cuando el decimotercer Dalai Lama comenzó a regalar parejas de Lhasa Apso a visitantes distinguidos. En 1935 fue reconocido oficialmente por el Kennel Club británico, y desde entonces su popularidad fue creciendo de forma constante en Europa y América.

Características y aptitudes

El Lhasa Apso tiene una apariencia inconfundible: cuerpo bajo y compacto cubierto por un pelaje largo que cae en cascada hasta el suelo, con un flequillo que cubre los ojos y forma bigotes y barba. La cabeza es moderadamente redondeada, con un hocico de longitud media, orejas caídas y bien cubiertas de pelo. La cola se lleva enroscada sobre el lomo. A pesar de su aspecto de peluche, es un perro musculoso y resistente bajo el pelaje.

Su carácter es complejo y multifacético: afectuoso y leal con su familia más cercana, pero reservado y desconfiado con los extraños, lo que lo hace un excelente perro de alerta. Es independiente y tiene su propio criterio —no es un perro que obedezca ciegamente— y puede mostrarse obstinado durante el adiestramiento si no se le motiva adecuadamente. Es más resistente emocionalmente que muchos perros pequeños y no suele sufrir ansiedad por separación intensa. Puede convivir bien con niños mayores que lo respeten, pero no es la mejor elección para hogares con niños muy pequeños.

Cuidados

El cuidado del pelaje del Lhasa Apso es exigente y requiere dedicación diaria. El pelaje largo y fino se enreda con facilidad, por lo que el cepillado diario con peine metálico y cepillo de cerdas es imprescindible para evitar nudos y apelmazamientos, que pueden ser dolorosos y requerir corte. Muchos propietarios optan por mantener el pelaje corto (corte de cachorro) para facilitar el mantenimiento, especialmente en verano. Los baños pueden realizarse cada tres o cuatro semanas, secando bien el pelaje para evitar problemas cutáneos.

La limpieza de los ojos es importante, ya que el flequillo puede rozar la córnea y generar irritación; muchos tutores recogen el pelo del flequillo con una pequeña pinza o lo recortan ligeramente. Las orejas caídas favorecen la acumulación de cerumen y deben revisarse y limpiarse semanalmente. El adiestramiento del Lhasa Apso requiere paciencia y consistencia, con sesiones cortas y variadas basadas en refuerzo positivo. Responde mal a la presión excesiva y aprende mejor cuando se le motiva con recompensas.

Enfermedades más comunes

La atrofia progresiva de retina (APR) es una enfermedad ocular hereditaria que puede provocar pérdida progresiva de visión y, eventualmente, ceguera. Existe una prueba genética para identificar portadores, y los criadores responsables deben testar a sus reproductores. La enfermedad renal hereditaria es otra afección seria documentada en la raza: consiste en un desarrollo renal anormal que puede progresar hacia insuficiencia renal a edad temprana en los ejemplares afectados. El diagnóstico precoz mediante analíticas regulares es fundamental.

Las alergias cutáneas son relativamente frecuentes, pudiendo manifestarse como dermatitis, picor o pérdida de pelo. La alimentación de calidad, con ingredientes adecuados al perfil del perro, puede ayudar a controlarlas. También pueden presentarse problemas oculares derivados de la irritación por el pelaje: queratitis, úlceras corneales o ojo seco, que requieren seguimiento veterinario regular y un buen mantenimiento del flequillo. Con cuidados preventivos y veterinario de confianza, el Lhasa Apso es una raza longeva y relativamente sana.